Como primera entrada del blog no quiero ser muy técnica ni centrarme en un tema concreto, sino quiero expresar cómo la etología me ha cambiado la forma de verlo todo, especialmente en todo lo relacionado con los animales, para bien y para mal.
Para mi, la etología, es ver más allá de lo que nos han enseñado durante toda la vida, ir un poco a contracorriente en este mundo de prisas, ruido y muchos estímulos. Los perros y gatos no forman parte de este ciclo que nos hemos montado nosotros, son víctimas de ello. Sin comerlo ni beberlo se ven forzados a vivir en este caos que es nuestro día a día, pero no se adaptan (porque no tienen porqué hacerlo) y de ahí salen muchos de esos problemas de estrés, de miedos, de agresividad, de búsqueda de atención…
Yo no me salvo de esta vida frenética, me cuesta mucho estar en el ahora y parar a observar, pero cuanto más me fijo en mis gatas y más observo a los animales más consciente me hago de lo importante que es parar, mirar y darnos tiempo para poder seguir de la mejor forma posible. De disfrutar un paseo por el campo, de sentarte en el balcón tomando el sol mientras olfatean el aire, el buscar tu presencia para dormir a tu lado porque eso es lo que hace feliz…

Si, la etología me enseña todos los días en que el darnos tiempo para sentirnos mejor al ritmo que cada uno necesite es el mayor regalo de amor y cariño que podemos ofrecer.